Empezaré diciendo que yo soy de las personas a quienes les gusta agradar con detalles a sus seres queridos, detalles materiales y otros no tangibles, como el tiempo y los consejos. Pero esta ocasión que les comento, decidí obsequiar algo muy peculiar, que nunca antes había obsequiado: un cepillo de dientes y un marbete de la garita de mi colonia. Uds diran que no es nada caro ni siquiera "bonito", pero créanme, ése obsequio tuvo un gran significado para mi, fue una especie de bienvenida, una forma de decirle a quien se lo obsequie "bienvenido a mi vida, quedate conmigo" y aunque creo que no me entendieron el mensaje, en esta noche me dieron ganas de compartir con ustedes ésto que decidi hacer y que en su momento lo hice con gran alegria.
A veces no se necesitan palabras o grandes acciones para decirle a alguien que lo quieres a tu lado ó lo felíz que te hace tenerlo/a en tu vida; a veces solo se necesitan pequeños detalles, como un mensaje por las mañanas, una sonrisa, una mirada, un abrazo, son cosas que en el correr de nuestro día a día no las notamos ni les damos el valor que merecen.
Así que esta noche, les insto a dos cosas: la primera: ver a su alrededor y notar esos pequeños detalles que vienen de los demás y a darles el valor que merecen y la segunda: a poner empeño en tener esos detalles con las personas a quienes queremos, porque aunque a veces no los noten, seguramente en algún momento los hará sentir bien y a nosotros también, porque no debemos dejar pasar ninguna oportunidad en cada día, para demostrar amor y cariño a quienes se lo tenemos.
Sonrían y recuerden que el que no vive para servir, no sirve para vivir.
No hay comentarios:
Publicar un comentario